¡Hasta nunca, Internet Explorer!

Con Internet Explorer acercándose al final de su vida, el cofundador y CEO de Vivaldi, Jon Von Tetzchner, nos recuerda su polémico pasado y comparte su opinión al respecto de su desaparición.

Hourglass indicates end of Internet Explorer.

El 17 de agosto, Microsoft tomó la decisión de acabar con su navegador Internet Explorer. El navegador seguirá vivo en Edge, pero la era de Internet Explorer llegará a su fin.

Es una pena que ahora tengamos un motor de renderizado menos en internet. La competencia es buena, y menos motores se traduce en menos innovación. Es así de simple.

Pero dicho esto, la perdida de Internet Explorer no me parece en realidad una pérdida. La desaparición de Presto fue mucho más triste. De hecho, me atrevería a decir que internet será mejor sin Internet Explorer, algo que incluso Microsoft ha entendido.

Internet Explorer: adoptar, extender, extinguir

La primera versión de Internet Explorer estaba basada en el código fuente de Mosaic, perteneciente a Spyglass. Microsoft llegó tarde a la competición. Su objetivo original era crear su propio internet, pero fue un fracaso, al igual que otros intentos como el de AOL o Compuserve.

Observando el crecimiento de Netscape, Microsoft entendió que tenían que actuar rápido. Después de obtener la licencia de Spyglass, empezaron a utilizar su infame táctica: “Adoptar, extender, y extinguir“.

El primer paso era la adopción de estándares web, consiguiendo el apoyo de la comunidad de dichos estándares. Tras ‘cortarle el suministro de oxígeno’ a Netscape, uniendo IE y Windows, e impidiendo la posibilidad de distribuir otros navegadores en ordenadores Windows, se pusieron rápidamente a la cabeza del mercado.

Después comenzó la fase de ‘extensión’, ignorando por completo a la comunidad de estándares web. Durante esta época presentaron tecnologías como ActiveX y Silverlight, e impidieron que otros navegadores pudieran acceder a los servicios que usaran dichas tecnologías

También utilizaron varias etiquetas propietarias en su código HTML/CSS/JS, lo cual trajo enormes complicaciones a la vida de los desarrolladores. Al final muchos desarrolladores web diseñaron sitios optimizados para IE, en vez de para estándares web, poniéndoselo casi imposible al resto de navegadores.

Microsoft estuvo cerca de dominar internet

Por aquel entonces, yo estaba a la cabeza del navegador Opera, que había fundado junto con Geir Ivarsøy.

Como competidores de Microsoft, nos dimos cuenta de muchas de las cosas que hacían para acabar con la competencia.

Conseguir que se distribuyera el navegador con cualquier ordenador Windows era imposible. Algunos de los proyectos con los cuales colaborábamos, por ejemplo con Compaq o Intel, se cancelaron debido a las amenazas de Microsoft. Tuvimos que lidiar con problemas de incompatibilidad tales como:

  • Microsoft creó su propio servidor (software) y en la actualización a la versión 4, incluyeron un archivo que impedía que se nos enviaran cookies. Nos llevó muchísimo tiempo descubrir cuál era el problema. Algunos sitios, como el de la BBC, dejaron de funcionar, y nos culparon a nosotros. Una vez descubrimos lo que había pasado, Microsoft lo solucionó.
  • Microsoft impidió que los usuarios de Opera accedieran a su servicio MSN, bajo el argumento de que no ofrecíamos compatibilidad con XHTML. Escribimos una nota de prensa en XHTML para rebatirlo. Lo que pasó en realidad es que eran ellos los que no ofrecían soporte para XHTML.
  • Microsoft envió a los usuarios de Opera un archivo CSS dañado que hacía que el texto apareciera superpuesto. Con este problema nos lo pasamos bien, ya que diseñamos una edición especial de Opera que cambiaba todo el texto del sitio de MSN a algo parecido a lo que el Chef Sueco hablaba en la serie de televisión Los Muppets (o Los Teleñecos, en España). Funcionó, y Microsoft solucionó el problema.

Pero había muchos más sitios web con problemas. Muchos exigían que los usuarios utilizaran Internet Explorer para acceder a su contenido, dado que Microsoft se había desviado de los estándares y el suyo era el navegador más utilizado.

Microsoft estuvo muy cerca de dominar por completo la web.

Jon von Tetzchner on stage.
Jon von Tetzchner en el escenario.

La táctica de Microsoft resultó ser contraproducente

Microsoft acabó con Netscape, y aunque Netscape fue reemplazado por Mozilla, Mozilla no llamaba mucho la atención al principio.

Por suerte, la táctica de Microsoft resultó tener el efecto contrario al deseado.

Después de IE6 dejaron de desarrollar Internet Explorer, supuestamente porque querían que la gente se pasara a Silverlight.

Al mismo tiempo, Opera, Mozilla y Apple, junto con el consorcio WWW, decidimos colaborar para mejorar los estándares web. Juntos, escribimos HTML 4, lo cual significó un antes y un después para internet.

Nuestra base de usuarios combinada fue creciendo poco a poco, por lo que Microsoft se vio forzado a retomar el desarrollo de Internet Explorer. Pero ya era tarde. Seguían a la cabeza, pero habían perdido momentum, y no podían hacer mucho, al estar bajo vigilancia del gobierno de los EEUU y la UE (debido a sus tácticas de destrucción de la competencia).

Microsoft estuvo a punto de dividirse. Bajo la mirada atenta del gobierno, tuvieron que centrarse en competir por méritos propios, y ahí estaban en desventaja frente al resto. De repente dejaron de poder aprovecharse de sus problemas de compatibilidad, que pasaron a ser un lastre.

Empiezan a desarrollarse sitios para estándares web, no para IE

Cada vez se empezó a priorizar la programación para estándares web, en vez de para IE.

Microsoft tuvo entonces que lidiar con el problema que ellos mismos habían creado. Cada vez les resultó más difícil dar soporte a los estándares y a sus propias desviaciones de esos estándares. Al final, decidieron olvidarse de su código y aceptar los estándares web. Un cambio así desde cero es muy difícil, y teniendo en cuenta que aún había mucho código buscando su nombre en las cadenas de identificación, terminaron decantándose por utilizar Chromium.

* * *

Aún con todo, Microsoft no está ni mucho menos terminado. Dado que el foco de los gobiernos está ahora puesto en Google y Facebook, no es difícil ver cómo Microsoft está aprovechando su posición para robar usuarios en Windows, en las actualizaciones y poniéndoselo difícil a los navegadores de la competencia.

Sin embargo, es bueno que Internet Explorer vaya a desaparecer. Soy cien por cien partidario de que haya diversas opciones en internet, pero IE no es una opción que necesitemos.

Foto de Aron Visuals en Unsplash.

Publicado originalmente el 20 de agosto de 2020 – Por Jon von Tetzchner

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  1. No, prometo no llorar por la muerte del dinosaurio IE, aunque por mucho tiempo anduve de la mano con él 😛 ( ¡Quien esté libre de pecado que lance el primer “gusano”! ).

    En efecto, antes de caer en los brazos de Mozilla – otro dinosaurio, aunque, por el momento, más amable y útil, aclaremos -, me pasé al campo de Opera, cuyo motor Presto lo convertía en el Ferrari de los browsers en las cíberautopistas: Menos de 50 MB en el disco duro ( casi doce veces más pequeño que el actual Edge de MS y ocupando tres ~ seis veces menos espacio que la mayoría de los clones de Chrome, entre ellos Vivaldi ) y con unas prestaciones de lujo, incluyendo una extensa librería de extensiones, que lo convertía en algo único en la red.

    Era una delicia visual ver con él los sitios web – cuando, ciertamente, no se daban los “incidentes” de código que nos revela Von Tetzchner -, y – en lo personal – el único defecto que me hizo rabiar era su imposibilidad de imprimir en pdf las páginas que me interesaba guardar, pero, en compensación, llegó a ofrecer para el efecto, a partir de la versión 9.0, el versátil y cómodo formato MHT.

    Mi identificación con Opera fue tal que, ¡no faltaba más!, llegué a ser uno más incorporado a su dinámica comunidad de blogueros, la que se mantuvo activa mientras duró la andadura y la aventura de este grandioso browser noruego.

    Sí, el final de Opera / Presto fue devastador para todos. No niego que la saudade a veces me atrapa
    porque ya no es posible el brillo del bel canto del matador en el ‘Carmen’ de Bizet, sino la caída en picado de un desorbitado fandango murmurado por las tenebrinas calles de la blogosfera.

    Ciertamente, simpatizo con y entiendo la lucha del equipo que lidera ahora Von Tetzchner en el desarrollo de Vivaldi: No critico el aspecto comercial de su empresa con sus elementos de código propietario en este browser con base de código abierto, porque lo mismo hacen Google, el padre de Chrome / Chromium, y Microsoft con su nuevo Edge.

    Lo que me preocupa de Vivaldi – y esto se extiende a Firefox y sus clones – es hasta qué punto llega el largo brazo de Google con su código propietario y cuántos backdoors quedan entre esa maraña multimillonaria de líneas de código abierto: A veces me asusto cuando hago “limpieza” profunda en el junk que deja Vivaldi y me encuentro conque casi todo lleva el sello de Google.

    Ahora que hay – con justas razones – una tremenda inquietud en las filas desarrolladoras del Free / Libre Open Source Software (FLOSS) con respecto a los extraños movimientos que se están dando en Mozilla y en la Open Technology Fund, dos columnas torales del código abierto pero permeadas últimamente por manos corporativas, talvez sería bueno ver la experiencia vivida por los que iniciaron el proyecto de LibreOffice: The Document Foundation.

    Cuando Sun Microsystems cayó en manos de Oracle, también comprometió, recordemos, el destino del ofimático OpenOffice, el cual – siendo aparentemente un proyecto de código abierto -, en verdad era parte de los bienes tangibles e intangibles de Sun. Es histórico que Oracle mantuvo un largo silencio de qué destino le iba a dar a OpenOffice, a tal punto que la pujante comunidad de voluntario que colaboraba en su desarrollo fue disolviéndose lentamente. Esta situación se acabó cuando en Alemania surgió la idea – respaldada por desarrolladores de toda Europa y las Américas – de darle continuidad a OpenOffice bajo otro nombre y con otros términos de administración del proyecto e innovación de código abierto.

    Lo que interesa anotar aquí es que una primera parte del gigantesco trabajo que se emprendió de inmediato fue la limpieza de código de lo que era OpenOffice (y de paso cerrar todo posible backdoor): Hubo que eliminar decenas de miles de líneas comprometidas con derechos propietarios. Tales líneas eran parte del “código abierto” que Sun Microsystems se había llevado consigo cuando fue absorbida por Oracle.

    Cuando veo las decenas de browsers – como es el caso de Vivaldi -basados en Chrome / Chromium y que hoy se ofrecen tan liberalmente, no dejo de preguntarme: ¿Qué tal si Google cambia de opinión – ¡y hay que aceptar que lo hace repentina y repetidamente! – y mañana decide que Chrome será de código propietario y que Chromium no contará más con su respaldo económico?

    ¿Contarán los entusiastas y los desarrolladores con espacio, conocimiento y recursos suficientes para limpiar el código comprometido con los derechos propietarios de Google?

    1. ¡Gracias por leer el artículo y compartir tu opinión con nosotros!

      Ya sabéis que si hay alguien que sea poco fan de Google, esos somos nosotros. Entendemos tu punto de vista y tu preocupación, pero nuestros desarrolladores hacen un gran trabajo con el código de Chromium y revisan todo bien con cada actualización.

      ¡Saludos, y como siempre, gracias por confiar en Vivaldi!

      1. Comparto plenamente el acertadísimo comentario de DRACO y sus dudas acerca del monopolio que está logrando Chrome, directa o indirectamente con la utilización que el resto de la práctica totalidad de navegadores hace de Chromium. Yo también pasé hace años por Ópera y ahora utilizo Vivaldi como navegador secundario (y algo de Edge a modo de prueba). Pero he de decir que mi navegador principal es Firefox, principalmente por ser el único que no está en la órbita Chromium.
        No es que odie Google, de hecho soy usuario de muchos de sus productos que me parecen estupendos. Lo que me preocupa es que todo el poder esté concentrado en una única mano, que hace con él lo que cree conveniente, casi sin oposición alguna y encima con el entusiasmado beneplácito de la mayoría
        Con el mayor de mis respetos, María, no entiendo tu respuesta al comentario de DRACO. ¿Cómo se puede ser poco fan de Google y hacer un desarrollo sobre Chromium que está íntimamente controlado por Google? No dudo (lo digo en serio) de que revisáis el código, pero esa, creo que no es la duda de DRACO; ni la mía tampoco.
        De todas formas os agradezco la humildad y el esfuerzo por intentar hacer algo diferente frente a los gigantes.

        1. ¡Hola David!

          Muchísimas gracias por compartir tu opinión y tus inquietudes, y por hacerlo de forma tan respetuosa. En esta entrada del blog Hablamos de por qué decidimos basar nuestro navegador en Chromium cuando comenzamos con nuestro proyecto.

          Gracias por confiar en nuestra palabra, a pesar de lo que expones.

          ¡Saludos!

  2. Muy interesante lectura, muchas gracias por mantener viva la filosofía del código abierto. Sobre todo porque nadie puede decir que los derechos intelectuales son el producto del trabajo de un sólo individuo. Todos o casi todos los desarrollos científicos se nutren del trabajo intelectual de personas contemporáneas y de tiempos pasados que cedieron de manera desinteresada sus aportaciones a la ciencia. Gracias nuevamente y sigamos adelante.

    1. ¡Hola Carlos! Gracias por leer nuestra publicación y dejarnos un comentario. Un saludo de parte del equipo de Vivaldi.

  3. Qué alivio que se haya ido ese dinosaurio. Yo era desarrollador web y era un verdadero dolor de cabeza hacer doble trabajo, uno para IE y otro para los estándares, todos los sitios web tenían su letrerito “este sitio se ve mejor en IE”.

    Firefox me gustaba mucho pero ya se me hace algo lento, Edge no está mal pero no me acaba de convencer, si estoy usando Linux me quedo con Vivaldi y yo creo que haré lo mismo mientras use Windows, me sorprende lo rápido que es

    1. ¡Hola Josue! Muchas gracias por tu comentario, nos alegramos mucho de que estés probando Vivaldi y estés teniendo una buena experiencia de navegación. Si tienes cualquier duda o sugerencia, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. ¡Saludos!

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